Algún día, de alguna, forma reivindicaré la frase (desafortunadamente, título de una cheessy movie del 2000). Será el título de algo que yo haga, posiblemente del primer álbum de mi banda imaginaria "a-la-Gorillaz".
¿Por qué? Porque es (dentro de todas las alocadas punciones que el universo ejerce sobre mí) una de las más fuertes espinas dentro del corazón de la curiosdidad felina que me habita: lo que yace debajo.



Y, por más bigotes que tenga mi alma, no, a esos peces nunca los tocaría. Pero me fascinan. No hay nada más grande en el mundo que la ignorancia del hombre, excepto su capacidad para la negación. Cosas pasaron y cosas pasan, la evolución no es un proceso estático: no se detiene. Las especies, por más que se altarguen, no tocan el techo de su desarrollo. Y sólo una mente que lícue la exaltación de verne con la paranoya de Lovecraft puede siquiera imaginar lo que yace ahí abajo, en la porción de planeta que es más propia de este mundo: el agua. ¿que es la tierra sino una irrupción en la continuidad que nos hace ser la perla celeste? nada, accidentes diceminados en medio del campo de cultivo. Del origen.
¿Qué pasará el día en que algo decida emerger y tomar el lugar que, simplemente por extención de dominios le corresponde? ¿Qué se esconde ahí donde no se necesita de luz para vivir, donde el núcleo terrestre es un lugar cercano y la radiación un perfume natural? ¿What lies beneath?
No lo sé.
Y eso me perturba.